El Nuevo Herald

A pesar de la rápida propagación del coronavirus por el Caribe, Cuba mantiene sus fronteras abiertas y no ha suspendido las clases, algunas de las medidas que han tomado la mayoría de las naciones vecinas.

Según expertos, Cuba ha evitado cerrar la frontera por la crisis de liquidez que afronta el gobierno, impactado por las sanciones estadounidenses y la crisis venezolana y la ineficiencia estatal.

“Hasta estos momentos en nuestro país no se ha decidido cerrar fronteras o cerrar escuelas y tomar esas medidas extremas atendiendo al nivel de transmisión que hoy no existe en nuestro país”, dijo a la prensa local José Raúl de Armas , jefe del Departamento de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud Pública.

“Se considera no prudente en estos momentos adoptar estas medidas. No obstante, estas medidas pudieran utilizarse en otros momentos atendiendo al cambio del contexto epidemiológico de la transmisión en nuestro país”, agregó el funcionario.

Cuba ha enviado médicos a China, Nicaragua y Venezuela y le ha ofrecido sus servicios sanitarios a Italia y otros países europeos para combatir el coronavirus. En la isla se han confirmado 11 casos de contagio y el miércoles murió el primer paciente con COVID-19, un turista italiano de 61 años. Los fallecidos por el virus a nivel mundial superan los 8,400 y los positivos, los 200,000.

Varios de los vecinos de Cuba en el Caribe han cerrado sus fronteras. República Dominicana, con una población similar a la cubana, declaró el estado de emergencia y cerró sus fronteras por 15 días. Jamaica, otra isla caribeña, declaró el estado de emergencia hace una semana, cuando solo tenían ocho casos confirmados de COVID-19. Colombia, Panamá y otras naciones de la región han cerrado sus fronteras y tomado medidas extremas para evitar el contagio.

“Cuba ha mantenido sus fronteras abiertas por la crisis económica que vive el país. Para venderse como producto turístico. Además, el gobierno teme que la gente entre en pánico. Por eso los discursos llamando a la calma. Para un cubano que tiene que usar un transporte público colapsado o hacer largas filas para comprar artículos de primera necesidad, la cuarentena no es una opción”, dijo Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, con sede en Miami.

“Si para países del primer mundo este escenario se ha convertido en una verdadera tragedia, es muy difícil predecir qué pasará con los países que tienen una economía débil y no disponen de los recursos necesarios para abordar esta catástrofe. En la precaria situación en la que se encuentra hoy la economía cubana, el impacto de la pandemia del COVID-19 va a ser extremadamente caótico”, agregó el experto.

Según Morales, la economía cubana puede “colapsar” en cualquier momento. “Las exportaciones de bienes han bajado un 55 por ciento desde el 2013 al 2018, el último año reportado. Cuba no ha pagado su deuda externa con el Club de París, y el turismo, debido a las sanciones de Estados Unidos y el coronavirus, no va a llegar ni a tres millones de visitantes”, ejemplificó.

“A las restricciones de viajes de Estados Unidos hay que sumar los efectos disuasorios para la inversión extranjera que tuvo la activación del Título III y IV de la Ley Helms-Burton. La crisis venezolana ha hecho que Maduro envíe menos petróleo a La Habana y los servicios médicos, que eran el principal ingreso de la economía cubana, también se derrumbaron”, agregó.

Para Elías Amor, economista experto en temas cubanos, “el cierre de fronteras [para contener el contagio por el coronavirus] es prioridad absoluta”.

Amor, que reside en España, uno de los países más golpeados por la pandemia, consideró “un acto imprudente” del gobierno de Miguel Díaz-Canel “mantener las puertas abiertas cuando todo el mundo cierra las suyas”.

“[En Cuba] ya se llega tarde a esta decisión crucial”, dijo.

En las redes sociales son frecuentes los llamados a cerrar las fronteras y tomar medidas inmediatas para evitar la propagación del coronavirus. #QuédateEnCasa, #ManténATusHijosEnCasa y #CierraLaMuralla son etiquetas que se han popularizado entre los cubanos, partidarios o no del sistema.

“Esto es un crimen colectivo o un suicidio colectivo. El gobierno está vendiendo nuestro país a los extranjeros a cambio de un puñado de dólares. Hasta promueven que el clima cálido evita el coronavirus. No están pensando en los ancianos que tenemos aquí”, dijo a el Nuevo Herald Luisa Marina Ordóñez, una médico jubilada en la provincia de Villa Clara.

“Más del 20 por ciento de nuestra población somos mayores de 60 años. Eso implica que tenemos un riesgo gravísimo que el gobierno no está teniendo en cuenta”, dijo la mujer.

“A pesar de las fronteras abiertas, ya casi no se ve un turista en las calles. Así que más tarde o más temprano tendrán que cerrar. La pregunta es cuándo y qué precio pagaremos los cubanos por la irresponsabilidad de este gobierno”, añadió.